sábado, 19 de mayo de 2012

"TRAZANDO EL DESTINO"

Título: TRAZANDO EL DESTINO.
Autora:  andeli Malfoy Cullen
http://harrypotter.lsf.com.ar/trazando-destino-dramione-t44785.html

(Si dijera que he leído más de cien Dramiones [contando one-shot] y este es mi favorito por encima de todos ¿Me tomaríais enserio? Pues yo que vosotros lo haría: Un dramione alternativo a HP: Y el misterio dl principe y HP: Y las reliquias de muerte, muuuuy bien logrado, lleno de acción y misterio, una historia que te tiene la mitad del tiempo con el corazón en una mano o casi con ganas de llorar... Es una de las historias con mejor trama que he leído y obviamente es porque tanto un argumento no innovador, pero si bien tejido, una narración natural pero bien elaborada y desde luego un velo de misterio e incertidumbre casi constante hacen maravillas, solo daré un último destello a esta maravillosa historia: Nunca sabremos cómo se enamoraron; Hogwarts está por terminar y la guerra por estallar. Hermione está embarazada de Draco. ¿Podrán sobrevivir juntos en los tiempos difíciles?)
ADEVERTENCIAS:
-Lima; lenguaje obsceno-

[17.Feb.08-17.Oct.09]

Detrás de: "Si es que alguna vez ocurrió" (Capítulos 11, 12, 13, 14 y 15)

Hi!! ¿Qué tal va todo? Espero que de momento la historia os vaya gustando y adelantaros que probablemente para finales de semana terminaré la temporada, esto significa que iré subiendo un par de capítulos mínimo a la semana... Una vez que termine de subirla y tras un mesecillo de descanso (que invertiré en subir otro fic) comenzaré con la segunda temporada la cual estoy impaciente por escribir, gracias por leer y por comentar... Y sin más os dejo con la info prometida sobre "Si es que alguna vez ocurrió".

Capítulo 11_ “Despertar” es un título tan obvio en este capítulo cómo decir que el mar es azul... Siento la falta de inspiración jajaja Desde luego podemos ver claramente las formas completamente opuestas de Draco y Hermione, mientras ella es puntual y tiende a despertar temprano él es de los que remolonean en la cama y no se le puede culpar... ¿Quién quiere levantarse cuando duerme junto a una persona especial?
Capítulo 12_ “Descaro” es la forma fina de nombrar tanto el atrevimiento de Hermione al quitarse la toalla cómo el atrevimiento de Draco al tocarle el culo... Ambos saben jugar fuerte y no les gusta ceder ¿Ayudará eso a su relación o la romperá? Este capítulo también nos hace ver cómo Hermione comienza a tener sus luchas internas...
Capítulo 13_ Si queríais calor desde luego este capítulo es sólo el comienzo de lo que queda por venir, desde luego es sólo una pequeña curva en una gran montaña rusa... ¿Qué ocurrirá con Draco y Hermione? ¿Y con Ron? ¿Se arrepentirá Hermione? Aún queda un poco para poder daros respuestas, lo único que puedo decir es que aún queda mucho “frenesí”.
Capítulo 14_ ¿Hermione Granger rencorosa? Pues después de leer “Engaño” creo que no queda duda de que la guerra la ha hecho cambiar y que sus escrúpulos han quedado a niveles alarmantes...
Capítulo 15_ Una gran duda se queda tras leer “Apariencias”... ¿Qué dirá el sombrero? Lamento decir que aún queda mucho para saberlo, pero espero que os sirva de consuelo el ir viendo cómo los personajes de Draco y Hermione van acercándose el uno al otro poco a poco...

Detrás de los próximos capítulos...

viernes, 18 de mayo de 2012

Capítulo 16: Ensayos (Si es que alguna...).


En el capítulo anterior...
<<Un algo que desde entonces se había ido apoderando de él y que en ocasiones le oprimía el pecho y le quitaba el sueño.>>

Capítulo 16: Ensayos.

-La danza es arte, eso es lo primero que os tiene que entrar en la cabezota.
-La danza sirve para sacar a fuera vuestros sentimientos, todos tenemos sentimientos, por eso todos somos capaces de bailar, mejor o peor, pero somos capaces-, prosiguió mucho más convencido Gabriel.
-¿Alguien de aquí no tiene sentimientos?- preguntó de forma fría Lorena, haciendo que todos pensaran que si para bailar había que tener sentimientos entonces lo de Malfoy y ella era la excepción más asombrosa del mundo.
-Bueno, por eso hoy hemos decidido que para poder sacar algo de provecho vamos a buscar ese sentimiento que será el que os impulse a bailar.
Todos quedaron en silencio mirando fijamente a los instructores que McGonagall había traído a Hogwarts para que enseñarán a bailar a sus prefectos, cosa que una semana después de poco había servido.
-Bien, como trabajaréis siempre con la misma pareja es más sencillo- prosiguió el afable Gabriel-. Debéis buscar el sentimiento que os produce vuestro compañero, en general todos los sentimientos que os produzca, ya que estos pueden ser canalizados y transformados en baile.
Como siempre Hermione se preguntó qué desayunaba Gabriel Alman para ser siempre tan... ¿Encantador? Esa forma de hablar del baile y expresarse era apasionada y creaba en torno al joven un halo de encanto que llenaba a todos de buen humor, excepto a la frígida de su compañera, Lorena Agatea.
-Bien, Tina, dinos que sientes por tu compañero Alex.
-Bueno, pues yo...-. Tina estaba roja como un tomate y tartamudeaba, lo cual pareció divertir a Lorena.
-¿Si? ¿Tú qué? Venga, habla, no nos dejes así.
-Yo estoy enamorada de él, es mi mejor amigo, mi compañero, cuando estoy con él...
-Bueno, ya basta-la cortó Agatea-. No quiero vomitar.
-Tranquila Lorena- sonó conciliador Gabriel-, imagino entonces que Alex siente lo mismo- dijo viendo como el muchacho asentía-. Bien, ahora Tyl, dinos que sientes hacía tu compañera Hermione.
Draco no tardó mucho en contestar, aunque si bien era cierto que aún mientras hablaba iba pensando qué era exactamente lo que sentía por la castaña.
-No la soporto, es una come libros, es una sabelotodo insufrible, es simple, malhumorada, gritona...
-¡Oh cuanto amor!- rió Lorena.
-Legendre, no hables de mí como si fuera un castigo soportarme-comentó Hermione-, el castigo lo tengo yo por aguantar a semejante clasista, niño mimado, pijo, racista, engreído, rastrero,egocéntrico y asqueroso como tú.
Todos miraron el arranque de Hermione y en general el intercambio de opiniones de la pareja asombrados, mientras que Draco miraba sonriente a la joven que lo insultaba de aquella manera, con la cual apenas hablaba desde la noche de la ducha.
-El asco es mutuo, asquerosa sangre sucia- la voz fue fría y cortante, aunque la sonrisa de su rostro era cálida y deslumbrante.
-¡¡Mortifago!!- gritó ella a todo pulmón.
-Bueno, ya basta, veo cual es vuestro problema- dijo tras unos minutos Gabriel, intentando pasar por alto aquellos comentarios-. No sabéis canalizar vuestra rabia.. Creo que para ello hoy vamos a aprender un nuevo baile, el tango,espero que después de practicarlo seáis capaces de bailar otras modalidades...- suspiró cansando-. Bien, el tango es un baile latino ¿Hasta ahí bien? Bueno-, prosiguió tras el asentimiento general-,es un baile que implica pasión, de movimientos marcados y fluidos, música acompasada pero rítmica... Es un baile que suele narrar un desamor, que narra odio, deseo y tristeza-. Hizo una pausa-. Si vosotros dos no sois capaces de bailar un tango, juro que me retiro.- afirmó tras mirar a Draco y Hermione-. Bien, mirad y aprended.

Tras ver la exhibición de tango de Gabriel y Lorena todos, incluido el “gran” Malfoy quedaron con la boca y los ojos abiertos de incredulidad, porque si alguien esperaba semejante despliegue de pasión, violencia y sensualidad en la pista es que no los conocía.
-Tranquilos-, musitó Gabriel-, no esperamos esto, pero esperamos el mismo sentimiento en vuestro baile que en el nuestro, porque el Tango no consiste en grandes pasos o piruetas, tampoco en pomposos vestidos y elegantes trajes, además de ser un baile flexible y vivo, solo necesita sentimiento, un sentimiento que os desborde, que os haga sentir vivos... Que haga que vuestro pies anden al ritmo de la música.
-El tango así mismo-, continuó Lorena-, es una guerra de poder, el hombre manda, pero la mujer le reta, un perfecto tango es aquel dónde el hombre domina pero la mujer lleva el mando mediante la seducción. Con esto quiero decir que aunque ellos quieran llevaros, vosotras debéis manipularlos mediante la provocación para que hagan exactamente lo que queráis...
-¡Así es! Pero así mismo debéis llevar a la chica con fuerza y autoridad, responder a sus provocaciones con fuerza y seguridad... ¿Entendido chicos?
Pero ante tal discurso y tal espectáculo todos quedaron mudos... ¿Serían capaces de tal hazaña? Hermione y Draco se miraron y con solo eso sintieron como el tango les llamaba... ¿Quienes mejor que ellos para manipularse, dirigirse y “maltratarse”? Ellos eran tango puro, una lucha de poderes, dos capitanes en un mismo barco y desde luego alguien debería acabar cediendo el poder...
-Bien, como ya os hemos observado bailar lo mejor será que Tina y Alex bailéis un tango europeo, el cual es más dulce y suave, algo muy a vuestro nivel- continuó Gabriel-. En cuanto Hermione y Tyl... creo que será mejor para vosotros el tango argentino, mucho más rudo y marcado... Ahora bien, practicaremos unos cuantos pasos y espero que en vuestros ratos libres ensayéis. ¡En marcha!

Aquel día de ensayo fue extenuante y realmente agotador, los cuatros prefectos entraron llenos de vitalidad, pero al salir lo único de lo que estaban llenos era de sudor y agotamiento, aunque eso no evitó que tuvieran que hacer sus rondas, porque el tango no es suficiente para olvidar el deber ¿No? Aunque bueno, Hermione fue capaz de olvidar algo puede que más importante, una cita con su novio Ron.

En el próximo capítulo...
<<El cerebro de Hermione procesó esas palabras a máxima velocidad, buscando el error, el fallo, pero no lo había.>>

Capítulo 15: Apariencias (Si es que alguna...).


En el capítulo anterior...
<<Placer que incrementó cuando ella se posicionó nuevamente bajo él, cediéndole todo el control para luego decirle en un susurro suave y excitante:
-Tómame de las muñecas.>>

Capítulo 15: Apariencias.

No hay que ser adivino para saber como se sucedieron los acontecimientos; el grito de Hermione despertó a Alex y Tina, lo cuales salieron corriendo a socorrerla, encontrando así una escena difícil de explicar de una manera diferente; Draco Malfoy estaba desnudo sobre Hermione, agarrándola fuertemente de las muñecas de forma que la tenía inmovilizada, su mirada era de confusión, pero principalmente de deseo como bien demostraba su cuerpo. Hermione lloraba mientras gritaba como una loca, debatiéndose desnuda bajo el cuerpo de su agresor, mientras que la cortina de la ducha se enroscaba bajo su cuerpo y el del rubio, ambos mojados por el incesante chorro de agua.
Draco estuvo a unos segundos de estrangular la castaña, pero como bien pensó, aquello solo empeoraría la situación, si es que esta podía empeorar... No solo estaba en libertad vigilada por colaborar con Voldemort y estar implicado en la muerte de Dumblendore, si no que encima ahora lo acusarían de intentar violar a la mejor amiga de Harry Potter... Si la vida era justa era porque se había reservado todo lo malo para el Slytherin, el cual contemplaba la escena como si no fuera con él, aunque por desgracia era imposible desentenderse de ella.

-Señor Malfoy, acompáñeme.
Draco Malfoy, el aludido trago aire con dificultad mientras subía los peldaños que llevaban al despacho de la directora, la cual tenía una cara semejante a que hubiera estado bebiendo vinagre durante horas. Aún no sabía a que debía enfrentarse, aunque cuando vio el rostro de la castaña que lo miraba tras el hombro de McGonagall, temió lo peor... Volver a Azkaban y esta vez sin posibilidad de volver a ver la luz del Sol. Aquello era terrible y todo era culpa de aquella insufrible castaña, voz de pito, sabelotodo, pelo de estropajo, rata de biblioteca,Gryffindor, sangre sucia... Y sobretodo puta. Era increíble, pero bajo esa fachada de buena había una gran zorra esperando por enredarle y mandarlo de cabeza al infierno y lo había conseguido, allí estaba, a medio paso de Azkaban y sabía que en cuanto aquella conversación terminase esa distancia quedaría reducida a cero. Pero bien merecido se lo tenía, porque él, un digno Slytherin no había sido capaz de ver que su adversario había pasado de un gran y patoso león a una hábil y rastrera serpiente.

No es que estuviera triste, no, ni mucho menos, una sensación similar al triunfo corría por sus venas llenándola de vitalidad, pero había una parte de ella que sentía unos remordimientos terribles, se había pasado y de una manera inimaginable; si había una línea que marcara el punto dónde termina una revancha y comienza una putada inimaginable, ella había pasado por encima tres veces, luego había escupido la línea, le había prendido fuego y bailado sobre sus cenizas... Y aún así esta descripción le quedaba corta. Aunque como consuelo le quedaba que dentro de lo posible había suavizado la situación, porque a fin de cuentas lo que ella quería era darle un susto al rubio, no que McGonagall lo castrara de forma horrible para luego alimentar con sus partes a su gato Midnight. No, esa no era su intención, como tampoco lo era que aquella venganza le gustara tanto, no solo como venganza y como victoria, si no como lo que era, una venganza ardiente basada en el deseo de la carne, un deseo que ahora la consumía por dentro... ¿Pero quién no se sentiría así cuando en menos de veinticuatro horas había visto y sentido a Draco Malfoy desnudo sobre ella dos veces? Dudaba que hubiera alguna mujer en el mundo que no cediera ante sus impulsos con un hombre como Draco, porque aunque su arrogancia y estupidez no conocían límites, su sexaplee y hombría tampoco... Y eso la llevaba a lo peor, no se sentía culpable de pensar algo así mientras su novio Ron seguramente estaba pensando en ella. Era un ser horrible y no sabía desde cuando... Y lo peor, se sentía bien.

-Señor Malfoy, debe usted tener más cuidado la próxima vez-. Dijo la directora agotada, arrebujada en su bata de cuadros escoceses.
-¿Perdone?- Draco no entendía nada.
-Señor Malfoy, la próxima vez que desee darse una ducha compruebe que su compañera no está dentro, así ella se ahorraría semejante disgusto y yo no tendría que levantarme a estas horas para reprenderlo. Esas cosas se llaman convivencia- sentenció cansada la directora.
Draco asintió con la boca abierta sin saber bien que decir; había entrado en aquel despacho imaginándose a una indignada directora que había confiado en él para cuidar de Granger y luego había intentado violarla y ahora estaba ahí sentado con cara de idiota alelado mirando como la directora le hablaba de llamar a las puertas. Aquello era de locos y solo había una explicación, la castaña se había arrepentido. Debía sentirse agradecido, reír por el poco valor de su compañera o llorar de alegría por no verse otra vez en Azkaban. No sabía bien por cual sensación decantarse, así que simplemente puso cara de adormilado y salió agradeciendo a la directora por su tiempo y prometiendo mirar antes de entrar a ducharse. Aquello definitivamente volvía a ser Hogwarts, un lugar de locos. Pero antes de que pudiera poner un pie fuera de la escalera una voz le detuvo, una voz que creía no volver a escuchar y todo por su culpa, pero era esa voz que recordaba desde hacía años.
-Joven Malfoy, no se vaya aún- habló el retrato de Albus Dumblendore.
El rubio contuvo el aliento y miró el rostro de su acompañante, la directora McGonagall el buscan de algún signo de que había perdido el juicio, sin embargo solo pudo ver como esta se hacía a un lado permitiéndole el paso nuevamente hacía el despacho.
-Los dejo solos, buenas noches; no tarde en regresar a su dormitorio, señor Malfoy.
-Tranquila Minerva, solo serán unos minutos; buenas noches- se despidió el cuadro de su mejor amiga.
Sabía perfectamente que lo que iba a hacer era una tontería, que aquello no arreglaría nada, ya nada de aquello tenía solución, porque como bien sabía, las palabras se las lleva el viento y más, si llegan con más de un año de atraso...
-Lo siento.
-Tranquilo, señor Malfoy, usted no hizo nada mal, mi plan salió como yo predije... de la “A” a la “Z”... Todo ocurrió como debía y todo gracias a usted... Pero comencemos con el motivo que nos atañe...- dijo antes de seguir-. Sigue usted siendo el mismo, aunque me parece que es más fachada que realidad-. Aquellas simples palabras dejaron al Slytherin con la boca abierta de par en par-. Por ello quisiera pedirle como solo le he pedido a una persona que volviera a ponerse el sombrero seleccionador.
-¿¡Cómo!?
-Tranquilo joven Malfoy, tranquilo- musitó el retrato ante la confusión del joven-. No es que quiera cambiarlo de casa, ni mucho menos, pero creo que necesita ver cuánto ha cambiado en estos últimos años, le hará bien.
Draco miró el retrato con una mueca algo difícil de descifrar, pero lo cierto es que sabía que había cambiado, cómo negarlo. Desde el primer día que puso un pie en Hogwarts tras saber que debía asesinar a Albus Dumblendore sintió como algo dentro de él cambiaba, un algo que desde entonces se había ido apoderando de él y que en ocasiones le oprimía el pecho y le quitaba el sueño.
-Está bien-. Fue lo último que dijo antes de encasquetarse el ajado sombrero sobre su cabeza.

En el próximo capítulo...
<<-La danza sirve para sacar a fuera vuestros sentimientos, todos tenemos sentimientos, por eso todos somos capaces de bailar.>>

Detrás de: "Sanos y Salvos"

"Sanos y Salvos"
Safe and Sound_ Taylor Swift.


La historia_ Hermione sostiene en brazos a Draco, él está muy herido y ambos saben que se está muriendo, están refugiados en un aula de Hogwarts y pueden ver por una ventana que todo está ardiendo... Hermione sólo puede intentar calmar a Draco y prometer que cuando amanezca estarán juntos.
Lo que no se dice_ Obviamente tenemos que olvidar un poco el final de HP porque Draco aquí muere y porque los mortifagos van ganando, por eso Hermione está convencida que para cuando amanezca ella estará muerta junto a Draco.
Cómo surgió_ Dios, escuché esta canción y dije: Tengo que escribirle una historia, necesito hacerlo.
Dedicada_ Se la dedico a mi novio y a mi amiga Maica.
Imagen_ Pues quien haya visto el videoclip (quien no, se lo recomiendo muy mucho) verá que la imagen de Hermione podría concordar con los lugares que salen en él.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Capítulo 14: Engaño (Si es que alguna...).


En el capítulo anterior...
<<Y vistiéndose como quien llega tarde a la más importante de las citas, pero así era, llegaban con retraso a una cita con la señora Decencia y la señora Cordura y estás, jamás esperaban.>>

Capítulo 14: Engaño.

-Yo...- comenzó a decir la castaña.
-No digas nada-. Su voz fue fría y cortante, aunque su mirada no se quedaba atrás-. Olvídalo.
Hermione quedó boquiabierta mientras el rubio ya con su pijama puesto se metía en la cama del otro extremo de la habitación de espaldas a ella con intención de dormir tras prácticamente haber abusado de ella... <¿Este que coño se ha creído?> pensó hirviendo en rabia, pero ese no era el único motivo por el que sentía un profundo e insoportable calor, tanto que no le quedo más que entrar en la ducha y poner el agua bien, pero que bien fría, la cual no solo bajó considerablemente la calentura que recorría su cuerpo como un cosquilleo, si no que también la ayudó a pensar con cierta claridad... Y un solo pensamiento llegaba a su cerebro a modo de cancioncilla, como un estribillo odiado pero sabido de memoria. <Si quiere guerra, la tendrá; si quiere guerra, la tendrá; si quiere...> y sin más puso en marcha su venganza, porque la venganza era un plato que se sirve frío y desde luego ella estaba helada.

Draco Malfoy jamás había conocido algo llamado remordimientos hasta el momento en el que vio a Hermione Granger, la sangre sucia, desnuda junto a él. Eso si que fue aprender por las malas; él, quien solo quería jugar con ella un rato para conseguir quedar por encima como a él siempre le gustaba quedar, en esos momento siempre se acordaba de su madre y su habitual <Draco hijo, siempre tienes que quedar encima, como el aceite y un día te vas ha arrepentir, ya lo verás...> Ojalá alguna de las millones de veces que la escuchó decirlo la hubiese creído, si así hubiese sido ahora no estaría caliente como una olla express, porque desde luego, si había algo que esa chica era capaz de hacer, era poner a un hombre como una moto. No sabía bien el por qué de ese efecto, seguramente era porque al tenerla como una simplona, fea y santurrona, el verla tan desenvuelta y ardiente hacía el doble de efecto que con otras mujeres como Pansy, pero desde luego aquello no era digno de ser pensado mucho más, era una sangre sucia y él no iba a volver a picar, porque eso lo tenía muy claro, si volvía a estar así de cerca de tirársela, no iba a pensárselo mucho y aquel pensamiento le recordó a aquel dicho muggle que Blaise Zabini, su mejor amigo, solía decir habitualmente causando siempre un momento de risas en sus conversaciones. <Si es que en tiempos de guerra, ¡Cualquier hoyo es trinchera!> y al recordar dicha frase podía sonreír como si el propio Blaise estuviera frente a él con aquellas palabras en la boca. Y era cierto, cualquier chico ante una falta alargada de chicas guapas, tontas y dispuestas era capaz de tirarse a su propia madre si esta se dejaba, porque al fin y al cabo era su naturaleza ¿No? Eran adolescentes aún, revolucionados con las hormonas y con muchas ganas de pasar por la cama de cuantas más mujeres, mejor... Aunque ahora que lo pensaba, él hacía mucho que no se acostaba con una mujer. No es que no hubiese podido hacerlo, pero es que vivir una guerra, ser un fugitivo y estar encerrado en Azkaban no le había dejado mucho tiempo en la agenda para poder desahogarse sexualmente hablando... Y ahora que estaba en Hogwarts, su coto de caza preferido... No tenía ninguna gana de tener que ganarse un triste polvo, no le merecía la pena el esfuerzo de ligarse a ninguna chica y preparar el camino, corto, pero camino, para llevarla a la cama, aunque también... Pero el hilo de sus pensamientos quedó cortado cuando un grito ahogado salió del baño dónde Hermione parecía estar dándose una ducha, pero tras el grito, ni medio segundo después se escuchó un gran golpe y luego silencio... Un silencio que solo dejaba oír el agua caer dentro de la ducha, dejando notarse que la castaña ya no canturreaba... En menos que canta un gallo había abierto la puerta para socorrerla... ¡Otra vez!

Hermione no supo en qué momento se había vuelto tan mala y retorcida, que ella supiera, hacía doce horas no era así, puede que el poco tiempo que había pasado con el prefecto de Slytherin le estuvieran afectando, aunque si eso servía para que el susodicho pagara lo de unos minutos antes, por ella que siguiera pegándole malos hábitos de serpiente, que estaría encantada con ellos.
No había sido muy difícil saber como vengarse, era obvio que si la ofensa había sido de tipo sexual, la de vuelta sería del mismo tipo, tampoco había sido difícil saber qué era lo que debía hacer o como atraerlo a su trampa, fue tan endiabladamente fácil que cuando estaba tirada en el suelo del baño esperándolo tuvo que reprimir un sonrisa, la cual flaqueó al recordar brevemente a Ronald Weasley, su dulce novio, el cual jamás la había visto desnuda, mientras que Draco Malfoy acababa de tener su tercera vez en presencia de una Hermione Granger tal y como llegó al mundo, solo que más crecidita. Pero para tranquilizarse simplemente pensó que Ron jamás se enteraría y que si alguna vez lo hacía, solo saber que había sido para molestar al rubio seguramente disminuiría su enfado... ¿No?

Draco dio un grito ahogado cuando encontró a la castaña tirada en el suelo del baño, con la cortina de la ducha levemente enrollada en el cuerpo y el agua cayendo aún sobre ella, estaba extremadamente blanca y no parecía respirar, lo cual lo asustó increíblemente... ¿Se podía saber qué demonios tenía aquella chica con los baños? Pero tampoco se paró mucho a pensar en que es posible que tuviera que acompañarla al baño siempre si no quería encontrarla muerta un día de estos, solo pensó en reanimarla y a eso se puso. Se acercó a ella y tras no encontrarle pulso se dispuso a comenzar la respiración asistida, abriéndole los purpúreos labios y taponándole la nariz, para después posar sus labios sobre los de ella para poder darle el aire que le hacía falta, pero cuando lo hizo su sorpresa fue mayúscula cuando ella agarró su cabello de la zona de la nuca, apretándolo contra ella, facilitándole el introducir su lengua en la boca de un sorprendido rubio, el cual tampoco se pudo contener cuando ella se posicionó sobre él, meciéndose lentamente mientras lo desvestía, provocando así que la casi extinta erección que tanto trabajo y fuerza de voluntad le había costado olvidar tomara fuerzas de nuevo, mientras la joven Gryffindor besaba su cuello, lamía su mandíbula y acariciaba todo su cuerpo, haciéndolo caer en un espiral de placer y anhelo que jamás hubiese creído que existiera... Placer que incrementó cuando ella se posicionó nuevamente bajo él, cediéndole todo el control para luego decirle en un susurro suave y excitante:
-Tómame de las muñecas.
¿Cómo decirle que no? Él obedeció como si no tuviera voluntad propia, porque así era, apenas podía pensar y mucho menos actuar con lógica, porque si hubiese estado a su alcance un solo pensamiento racional hubiese salido de allí pitando cuando la muy loca de Granger comenzó a gritar a pleno pulmón como si la estuvieran violando... Aunque puede que quisiera que así pareciera.

En el próximo capítulo...
<<Aún no sabía a que debía enfrentarse, aunque cuando vio el rostro de la castaña que lo miraba tras el hombro de McGonagall, temió lo peor... Volver a Azkaban.>>

martes, 15 de mayo de 2012

Capítulo 13: Frenesí (Si es que alguna...).


En el capítulo anterior...
<<-Aunque es cierto que tú como puta durarías poco, nadie te daría ni un galeón.>>

Capítulo 13: Frenesí.

-¡Hola Ginny!- musitó Hermione realmente contenta de encontrarse a su amiga por los pasillos de camino al gran comedor.
-Hola Hermione, Ron y Harry te han estado buscando como locos... ¿Dónde te metes eh?- saludó su amiga con una sonrisa divertida.
Hermione quedó muda y no supo bien que decir... Era ahora o nunca, ese era el momento ideal para contar la verdad, desde la profunda y desesperante depresión por la que pasaba a que Tyl, el nuevo prefecto de Slytherin era Draco Malfoy al cual ayudaba con una complicada poción y el cual la había intentado matar una vez y también la había salvado dos veces de morir... Y al cual le había mostrado su cuerpo desnudo, cosa que ni a Ron, su novio, había dejado hacer ni de lejos. Sí, hubiese sido un buen momento para confesar y expiar sus culpas, pero no lo hizo, cerró bien la boca y le hizo un nudo a la lengua, no sin antes echar cremallera y poner un candado, para luego tirarlo al río.
-¡Oh! Pues nada, ya sabes... Cosas de chicas- dijo llanamente poniendo su mejor sonrisa avergonzada y realmente fue bien, porque coló.
-¿Y por qué no me llamaste? Sabes que tengo una poción que me hace para eso mi madre... ¡Mano de Santo! Deberías saberlo...- le reprochó la pelirroja-. ¡Siempre se te olvida!
-Ya me conoces...- eludió el tema Hermione- Mucha memoria para algunas cosas, poca para otras... No puedo ser perfecta en todo- y tras decir aquello ambas rieron.
Cuando llegaron a la mesa de Gryffindor hubo algún que otro cuchicheo entorno a una prefecta que había desaparecido durante un día entero, pero nada serio y desde luego, ningún rumor acertado sobre lo ocurrido, aunque ciertamente... ¿Quién podía pensar algo así?
-¡Hermione!
La aludida giró para ver como su novio, Ron, Ronald Weasley la saludaba efusivamente con la mano para después salir corriendo hacía ella acompañado por un moreno de ojos verdes, Harry.
-¡Hola chicos! Enserio, siento no haberos dicho nada...- comenzó avergonzada la castaña.
-No pasa nada... Imaginamos que serían...
-¡Cosas de chicas!- terminó la frase Harry ante la vergüenza de su amigo.
-Bueno, dejemos eso, vamos a comer.

Hermione no sabía que hacer; si subía a la sala común de Gryffindor era probable que todas las conversaciones giraran en torno al maldito baile de igual forma que lo hicieron en la cena, aunque también era evidente que si volvía a su dormitorio tendría que encontrarse con cierto rubio... Y aquello no le agradaba en lo más mínimo. Difícil decisión, aunque al final se decantó por echar coraje y enfrentarse a Satanás con forma de adolescente mimado, total, tarde o temprano debería hacerlo.
Cierto es también que el camino aquel día fue insufriblemente largo, como si los pasillos y escaleras hubiesen agrandado su longitud para darle unos instantes más para comenzar su huida, pero ella era una Gryffindor valiente y con mucho coraje y nadie, ni una simple serpiente de pacotilla podría amedrentarla y hacerla huir, motivo por el cual apretó el paso y casi a la carrera, irrumpió en la sala, la cual estaba extrañamente vacía y silenciosa.
Así, algo más tranquila y cansada, emprendió la travesía hacía su habitación, para luego poder derrumbarse en su mullida cama y dormir puede que esa noche, de una vez tranquila y así lo hizo, acompañada de repente por un muy agradable sueño en el cual flotaba por encima de Hogwarts, teniendo una vista perfecta del lago, el castillo y el bosque prohibido, he incluso de todos los pequeños pueblos que lo rodeaban. No estaba volando en una escoba, en realidad solo flotaba, dejando que las nubes movidas por el viento rozaran sus labios siendo extremadamente cálidas a pesar de que llovía, el cielo era de un gris intenso y aveces, solo aveces entreveía algún rayo de sol a través de la nubosa capota, la cual acariciaba ahora no solo sus labios y rostro, si no sus piernas y espalda... Llegando entonces a un lugar algo perturbador, arrancando un gemido de sus labios y dejándola caer al vacío; abriendo los ojos.

Draco Malfoy no es un chico con el que se pueda jugar, eso nadie podía cuestionarlo, pero los límites a los que llegaría por venganza nadie podía conocerlos, nadie, ni tan si quiera él, que se hallaba en aquellos momentos besando a una dormida Hermione Granger, la cual le devolvía los besos de forma dulce y suave, embriagándolo con su olor a hierbabuena y sus dulces caricias, haciendo que se perdiera en su pasión y comenzara a acariciar hay dónde pocos habían tocado, llevándola al éxtasis en sueños, aunque con el placer del orgasmo despertó dando un leve bote, para después besarlo con pasión, una pasión desmedida que nunca nadie había podido intuir en ella. Ella se colocó encima de él sin que ninguno fuera plenamente consciente, mientras las prendas de ropa volaban por la habitación, todo iba rápido pero eso solo hacía que la sensación de placer y la adrenalina aumentaran, llevándolos casi a la locura, solo casi, porque muy locos deberían estar ambos para entregarse y así cayeron en la cuenta cuando estaban totalmente desnudos, a escasos centímetros de estar unidos, pegando ambos un brinco y vistiéndose como quien llega tarde a la más importante de las citas, pero así era, llegaban con retraso a una cita con la señora Decencia y la señora Cordura y estás, jamás esperaban.

En el próximo capítulo...
<<Draco hijo, siempre tienes que quedar encima, como el aceite y un día te vas ha arrepentir, ya lo verás...>>